No entiendo muchas veces lo que es la ficción en una escritura. Ni comprendo muy bien como es posible la literatura de horror. Solo sé lo que es escribir sin ningún parámetro, etiqueta o límite. Y este soy yo. Sceptique.

martes, 23 de febrero de 2016

Comodidad.

Mi casa estará amueblada cuidadosamente. Los sofás serán del color de un café diferente al resto, un café tranquilo, no muy notorio, color de que hay días tristes sin importancias, días que pasarán desapercibidos. Estará ubicado a en vertical contra la ventana. La luz del sol estará y se desplazará a la orilla del asiento.
El césped crecerá a su ritmo sin interrupciones, no tendré prisa en podarlo, lo dejaré crecer libremente a la vista del sol.
Apartaré una sola habitación para escribir y leer en tranquilidad. Libros sobre estantería ordenados a mi gusto, papel y lápices en una mesa, tazas de café vacías por todos lados y que después de un rato se irán de nuevo a la cocina. Habrá luz débil y tenue iluminando a los alrededores. Detesto la luz fuerte y artificial.
El garaje estará lleno de cajas con de sueños vacíos, recuerdos de la infancia, recuerdos de mi familia. Todas en un rincón, olvidadas y presentes; melancólicos.
Las nubes se posarán sobre el garaje para que no sea iluminado por la luz del sol.
La cocina estará inundada de una tranquilidad absoluta, los platos descansarán tranquilos. Los vasos dormirán por horas. Un silencio absoluto, pero no satisfactorio.
La sala será como una abominable rutina. Un opio. Un lugar con emoción artificial.
El comedor será agradable, será el punto de tranquilidad perfecta, será el desayuno agradable, un sándwich de jamón y un jugo de naranja acompañado de Here Comes The Sun. El lugar perfecto para empezar otro día, y el lugar más silencioso para comer sin compañía mientras escucho Fly On.
Mi habitación… el vórtice a la profunda depresión y calma. Of Moons, Birds and Monsters.
No querré dormir, tendré que hacerlo, intentaré apagar la soledad con ruido. Of Moons, Birds and Monsters. No funcionará, me sumergirá más y más en mi desgracia.
Prenderé la luz artificial, me dañará los ojos. La odiaré. La apagaré al instante. Volveré a encenderla. Me desplazaré a la cama. Reiré como quien escucha a un comediante en plena actuación. Me reiré de la absoluta nada, reiré del fracaso, de lo aburrido, me reiré del silencio. Cada vez con más fuerzas en mi voz.
Querré llorar y vaciar mi corazón con emociones acumuladas. No lo conseguiré. Of Moons, Birds and Monsters. Me resignaré.
Con fuerza golpearé el interruptor y la oscuridad se apresurará en llegar. Of Moons, Birds and Monsters. Voy a dormir. Pero con la puerta contra la pared. O mejor dicho, la entrada del vórtice abierta.
Of Moons, Birds and Monsters.
Es cómodo después de todo.

Mañana será mejor.

sábado, 13 de febrero de 2016

Historia de un perro.

Día 1:

Soy un perro.

Aún no entiendo porqué mi amo decidió atarme aquí debajo el sol. Se suponía que iba a volver, y ya han pasado un par de horas.
Según él, debería entender que mis necesidades no se deben hacer dentro la casa, pero repito "soy un perro" mi coeficiente intelectual no está a la altura de un humano.
A como pude, me las ingenié en morder la soga en la que estaba atado para librarme, y un buen hombre que pasaba en ese momento me ayudó. Creo que sintió pena por mi. No creo que conozca donde vive mi amo, pero yo sí, y confió lo encontraré.
No debo tardarme mucho, ya empiezo a tener sed, mi cuello arde y duele y no he comido en mucho rato.
Creo que no fue por maldad cuando decidió llevarme lejos y atarme debajo el sol a un lado del poste de luz, estaba muy molesto, pudo haber actuado sin pensar. Admito que tuve la culpa, no debí hacer mis necesidades en un lugar que había recalcado como "prohibido" incontables veces. Pero no creí que su ira llegaría tan lejos, pensé que iba a golpearme como en ocasiones anteriores.

Se hace de noche, tengo frío, ya han perdí la cuenta de las horas que han transcurrido. Tengo hambre y sed. No sé cómo pasaré esta noche.


Día 2:
Me introduje a lo más oscuro de un callejón la noche anterior, era muy frío, no sabía cómo mi piel iba a soportar tanto. Me acurruque en una esquina y cerré los ojos.

Hoy en la mañana me despertó el ladrido de los demás perros, no quería problemas y me fuí de allí. Sentí los efectos del hambre y sed. No me puse triste, tenía esperanzas de encontrar a mi amo, y anduve por la calle sin saber a dónde ir. Poco a poco me encontré rodeado de más personas y tiendas de mercado.Lentamente me fui acercando a una señora regordeta que parecía muy ocupada vendiendo comida, muy amable, y atendía un cierto número de clientes, pensaba que igual iba a brindarme de comida, se veía de buen corazón. En cuanto me vio soltó una patada que esquivé rápidamente. No entendía nada hasta que gritó con un tono muy despreciable que me marchara de allí. "
SSSHHHH, LARGO DE AQUÍ" dijo. No me quedó más que correr a como pude de aquel lugar.
Me da miedo como las personas pueden cambiar de un carácter muy humano y noble a una actitud despreciable y malvada.


"Mi amo no es así", pensé, "estará feliz de verme en cuanto encuentre el camino a casa".

Entonces seguí caminando con la cabeza agachada porque mi estómago dolía y mi lengua estaba en completa sequedad. Al fin pude llegar a la única fuente de agua; una alcantarilla sin desagüe. El agua no era clara ni limpia, estaba sucia y contaminada.
Bebí un poco de aquel agua, era lo menos que podía hacer en un largo rato caminando bajo el sol. Bebí sin quedar saciado, sabía que podría pasar días a que volviera a encontrar agua, pero confié en que mi amo me encontraría, o yo a él, y podría beber todo el agua que quisiera, y limpia.

Seguí andando en busca de comida. No pasó mucho y encontré a una viejecita sentada en una banca pública lanzando pequeñas migas de pan a las palomas. Nuevamente no me pareció una persona mala y me acerqué para tomar de unas migas de pan en el piso. Sentía mucha hambre, las primeras migas me gustaron, a la viejecita no le parecía importarle. Seguí tomando migas, entonces las palomas comenzaron a irse volando y la viejecita tomó su bastón para señalar y advertirme de que me fuese de allí. Me asusté, realmente parecía que iba a golpearme con aquel bastón, y me fuí corriendo lo más lejos que pude sin haber calmado el hambre que sentía. A las palomas les permitían comer, ¿por qué a mi no? No es mi culpa que mi amo hubiera olvidado volver por mi.



Día 10:


Después de varios días las personas no parecían tener sentimientos y piedad, me echaban de cualquier lado, me echaban de un puesto de comida, de un parque, de una parada de autobús, me echaban hasta de los callejones. No dormí a gusto, durante la noche un viejo borracho me insultó y pateó cuando apenas dormía. Se metió conmigo sin razón o motivo alguno.

Un niño se había apiadado de mí, le cause mucha pena. Quería brindarme de agua y comida, pero en cuanto habló a su madre ésta me atizó una patada y regañó al niño amenazándolo con castigarle si se acercaba de nuevo a mi.

La vida de un perro es realmente dura, las personas te odian sin razón o circunstancias. Nadie quiere brindarte de comida, ni mucho menos de agua. Nadie te quiere cerca. Nadie quiere a un perro callejero.

Comencé a quedarme en un callejón no tan frío. De vez en cuando las personas tiraban comida, y me acercaba para tomar un poco de aquello. Y eso tampoco agradaba a las personas. Tenía que ser rápido, comer lo que pudiera hasta que alguien salía tras de mi con algún objeto con intenciones de golpearme. Entonces corría con todas mis fuerzas y acababa huyendo.
Después de unos días consiguiendo comida como me era posible, me preparaba desde una esquina y esperaba que alguien tirase comida a la calle para ir tras ella. Hubo una señora que lo hizo, y fuí rápidamente para devorar lo que pudiese hasta que me ahuyentara. No pasó así. La señora no salió enseguida, llevaba la mitad de la comida ya devorada. Creí que todo iba a ir bien y por primera vez comería a gusto. Sentí que un gran camión se detuvo a mis espaldas, me asusté por el ruido que produjo y seguí comiendo.
Un hombre alto y con traje gris me ató de la boca con un palo larguísimo. Me impuse a su fuerza porque sentía miedo. El hombre parecía querer hacerme algo malo. Más y más me fue atrayendo a él. Al final me subió casi a golpes a la parte trasera de la camioneta. Pude ver a la señora contenta antes de que me cerraran la puerta.
Me llevaron a un consultorio, aunque no lo parecía. Habían muchas jaulas y muchos perros.
No tenía caso resistirme, y deje que me pusieran en una jaula grande en compañía de otros perros como yo.

Habían dicho que me quedaban tres días. No entendí para qué, y creí que todo había sido solo una lección que mi dueño quiso darme y en tres días volvería. No me puso triste cuando pensé en eso. Aunque otros perros lloraban y aullaban con todas sus fuerzas, yo descansaba y confiaba en que quizá mi amo no fue tan malo después de todo.


Día 13:

Hoy llegaría mi amo, ya han pasado los tres días que me faltaban por cumplir, lo supe porque una persona me lo dijo mientras me sacaba de aquella jaula. Había llegado mi día, la mayoría de los que estaban cuando yo llegué, se habían marchado a “casa”.
En cuanto salí de aquella sala donde se encontraban las jaulas miré a todos lados, pero no hallé a mi amo. Me prometí que si lo veía al pasar esa sala y volvía a casa a casa, ya nunca jamás volvería a hacer mis necesidades en las zonas prohibidas.

Entré en una sala casi oscura, solo había una mesa y varios almacenes. Alguien me esperaba, y no era mi amo, era una persona vestida de blanco sosteniendo una jeringa en la mano derecha. Me dejaron recostado en la mesa. Entonces se acercó a mi, y me dijo que todo iba a estar bien y que no me dolería. Con el miedo que sentía no le creí.

Sentí como algo era clavado en alguna parte de mi cuerpo, y pensé que todo había acabado. Y después de unos segundos comencé a sentir un ardor recorrerme todo el cuerpo. Estaba muy asustado, quería que parara aquello. Fuese lo que fuese.
Busqué desesperadamente a mi amo, y tuve miedo, mucho miedo, aquello comenzaba a hacerme daño, me debilitó al grado que caí sin oportunidad de levantarme. Me dolía. Dolía mucho. Seguí buscando a mi amo con la mirada, no lo vi. 


Y antes de caer en un extraño sueño, supe que ya no lo vería jamás.

Fin.

jueves, 28 de enero de 2016

Mundo loco.

Todo a mí alrededor son caras conocidas,
sitios gastados, caras gastadas.
Listas y despiertas para sus carreras diarias,
hacia ningún sitio.
Sus lágrimas empañan las gafas,
inexpresivas, inexpresivas.
Oculto mi cabeza, quiero ahogarme en mi pena,
no hay mañana.

En cierto modo resulta divertido, en cierto modo triste.
Los sueños en los que agonizo son los mejores que he tenido.
Resulta duro de decir, duro de aceptar,
cuando la gente camina en círculos.
Es un mundo desquiciado.

Niños esperando el día en que se sentirán bien,
El feliz cumpleaños.
Programados para sentir en el modo en que deberían .
Siéntate y escucha.
En el colegio estaba muy nervioso
Nadie me conocía.
Maestro mira a través de mi.

En cierto modo resulta divertido, en cierto modo triste.
Los sueños en los que agonizo son los mejores que he tenido.
Resulta duro de decir, duro de aceptar,
cuando la gente camina en círculos.
Es un mundo desquiciado.
Amplia tu mundo.
Mundo loco.

-Mad World. Gary Jules

jueves, 26 de noviembre de 2015

El turbio del escritor.

Quería escribirte una historia, pensando en que no la leerías.
Quería escribir un libro, sabiendo que no sería publicado.
Quería soñar en grande, pero la realidad se hizo presente.
Quería que leyeras mis escritos, pero no los aprecias como yo quisiera.
Quería pensar en que sería un gran escritor, pero pronto me convencí de que no sería así.
Quería pensar en que mi obra sería bien vista, y el mundo borró ese pensamiento.
Quería ponerme filosófico en un tarde, pero la misma me recordó la melancolía del tiempo que se va.
Quería escribirte una canción, pero todo me recordaba a Yellow.
Quería escribirte un poema, y la inspiración me faltó.
Quería mostrarte este rincón en donde escribo cosas sin sentido, pero pareció patético hasta para mi.
Quería empezar una obra, y tirar otras, pero no supe como empezar.
Quería apagar mi mente por momentos, pero seguí pensando en ti.
Quería leer una novela, y el título me supo a ti.
Quería que alguien me leyera, y nadie abrió este blog.
Quería escribir algo de lo que pudieras admirarme, y poco más me convencí de que no sería así.
Quería escribir lo que mi alma lleva cargada, pero comencé a llorar.
Quería decirte de una vez por todas todo lo que alberga mi alma, y terminé aquí, escribiendo como loco, sin parar, sin fijarme si lo he hecho bien, sin pensar tanto en como va.
Algunas veces quiero imaginar que seré un escritor reconocido, pero conforme las letras van llegando en mi, me pongo a pensar que en realidad no soy bueno.
Conforme van pasando las horas, la agonía me va reduciendo a nada.
Mientras escribo, comienzo a pensar en que es una perdida de tiempo, y luego comienzo a soñar en grande, en un milagro.

Quería terminar esto de la manera más expresiva que conozco... y seguí pensando en ti.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Opacidad.

Siento las palabras en mi cabeza con un bloqueo que me impide plasmarlas.
Anoche por la madrugada me encontraba recostado sobre la cama en la que duermo. Se ha convertido mi amiga y la espectadora de mis tristezas que se han tornado en rutinarias. Y anoche, mientras volaba mí vista por todo mí alrededor, me pude dar cuenta de lo nítido y palpable que se convertía todo lo que se hallaba a mi vista. Sentí las paredes más cercanas rasposas, sentí las cobijas como un juguete que puede ser retorcido al gusto, se sentía todo debajo de mi tan suave y agradable. Miré mis manos, y al momento experimenté lo que es sentir una piel nueva, una piel que nunca ha sido tocada o explorada en su totalidad. Sentí mis manos tan reales como lo son, fue un simple momento que me recordó que estaba vivo, que aún había esperanza, y que aún no estaba muerto por más que lo sienta así. Y me sentí sucio. Al instante quería arrodillarme y llorarle al Dios del universo que me concediese volver a vivir. Cambiar el rumbo que lleva mi vida. Seguir lo bueno desde temprana edad. Y me arrepentí, me arrepentí porque ya era tarde. Porque no había manera de salir de la tumba en donde me hallaba, sobre todo porque era difícil. Porque yo soy flojo, porque se me da mejor lo malo y no lo bueno. Porque me cuesta cambiar. Porque no quiero dejar ir, Porque aún no hago las paces conmigo mismo. Porque simplemente estoy en el fracaso. Porque no lo puedo evitar, porque solo lo quiero, más no lo hago.
Porque gasto noches que ningún ser humano recordará.
Porque empiezo a ver todo tan gris.
Porque me sigue pareciendo cómodo.
Porque he hecho a mi cama mi amiga.
Porque la luz se vuelve tenue.
Porque se me vuelve aburrido.
Hoy he hablé con mis amigos.
Hoy vi como se iban poco a poco
Hoy volví a sentir ese vacío en mi.
Hoy me quedé hasta tarde pensando en nada.
Hoy miré al todo.

Y hoy, nuevamente experimente esa epifanía
Y de nuevo me quedé solo.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Síndrome HTN

Nota: Nota, este padecimiento no es real, existe como se describe en un ambiente urbano. El escritor solo pretendía ponerle un nombre a esa inexplicable rutina por la que muchos pasan.


El síndrome HTN o por sus sigas en inglés "Highway to nowhere" (Camino a ninguna parte). Es el padecimiento no oficial, de una gran cantidad de jóvenes en la actualidad. Se define en un punto tanto como en la adolescencia como en la madurez en la que el individuo se ve sometido a una rutina, que, por lo general, empieza a invadir cuidadosamente hasta dominar nuestro tiempo semanas tras semanas antes de ser conscientes de esto. Mayormente conlleva en sí la depresión.

Más explicativo, seria en el momento en que una persona se siente en un punto en que no puede, o no emplea su tiempo en algo productivo para su auto-superación personal. No es un perdedor, aunque se sienta así, y mucho menos un ganador. Solo va a ninguna parte. Solo despierta cada mañana por haberse despertado. Solo se duerme porque sus parpados lo hacen dormir.
Mira, y ve todo tan gris opaco.


Solución:
Siempre hay una solución; hacer algo nuevo cada día. Tener la energía suficiente para levantarse y cambiar ese no-se-qué. Salir y admirar el sol, los rayos de este traspasando los árboles. No pensar mucho. No quedarse encerrado. No quedarse dormido. Solo apreciar y admirar el día, y notar que todo está allí por algo, para alegrarte y llamar tu atención.


lunes, 26 de octubre de 2015

¿Sceptique?

Escéptico, o como el título dice al francés: "Sceptique" es la simpleza menos liosa en la que un escritor contradice al mundo muchas veces al escribir. O más bien, lo hace a su modo.

 En mi caso era de ese modo. Siempre quería lograr escribir de una manera llamativa y atrapante. Y aunque aún no veo resultados, encuentro mi manera o "estilo" de escribir un poco de manera curiosa.

Comienzo a escribir algo simple, como por ejemplo, mi día. Y aunque mi día haya salido mucho mejor de lo esperado; al fin al cabo terminaba escribiendo sobre lo triste y monótono de la semana.

Las tardes, como esta, siempre son buenas para escribir, Y así llegué aquí. A este blog, a esta entrada resumido en palabras.
No soy un chico genial, muchas veces soy apático y detesto eso. Se puede confiar en mi, pero no sé si soy bueno, o malo, solo soy un tipo perdido entra millones de personas. No soy un gran especial, no soy depresivo, no me gusta pensar mucho, pero lo hago inconscientemente. No soy filósofo, ni mucho menos un escritor, soy más bien un perdedor, soy aún más patético y tonto. Soy un chico atrapado en su habitación soñando en ir más allá de sus expectativas.

Puedo escribir.
Y lo hago mal.